10 de septiembre de 2009

Las vacunas de la gripe contienen sustancias altamente tóxicas para la salud humana.


(Extracto del artículo: "Las vacunaciones masivas son una receta para el desastre" de los doctores Mae-Wan Ho y Joe Cummins)
Las vacunas pueden ser peligrosas por sí mismas, en especial las fabricadas con virus vivos, atenuados o las nuevas vacunas recombinantes de ácido nucleico; tienen el potencial de generar virus virulentos mediante recombinación y los ácidos nucleicos recombinantes podrían provocar enfermedades autoinmunes.

Otra fuente importante de toxicidad en el caso de las vacunas gripales son los potenciadores, que son sustancias añadidas para mejorar la inmunogenicidad de las vacunas. Existe una amplia literatura médica relativa a las toxicidades de los potenciadores. La mayoría de las vacunas gripales contienen concentraciones peligrosas de mercurio bajo forma de tiomersal, un conservante letal 50 veces más tóxico que el propio mercurio. En dosis suficientemente elevadas, puede causar disfunciones inmunitarias, sensoriales, neurológicas, motoras y conductuales a largo plazo. También se asocian con el envenenamiento por mercurio el autismo, el déficit de atención, la esclerosis múltiple y las deficiencias del lenguaje y de la articulación del habla. El Instituto de Medicina ha advertido que lactantes, niños y mujeres embarazadas no deberían recibir inyecciones que contengan tiomersal, pero la mayoría de las vacunas gripales contienen 25 microgramos.

Otro potenciador habitual es el alumbre o hidróxido de aluminio, que puede causar alergia a la vacuna, anafilaxia y fibromialgia macrofágica, un síndrome de inflamación crónica. En los gatos, el alumbre también provoca fibrosarcomas en el lugar de la inyección. Los numerosos potenciadores aparecidos en fechas recientes no son mejores: podrían ser incluso peores. Según un estudio aparecido en una publicación dedicada a la ciencia y al negocio farmacéutico, la mayoría de los nuevos potenciadores, incluidos el MF59, el ISCOMS, el QS21, el AS02, y el AS04, tienen “una reactogenia y una toxicidad sistémica local sustancialmente superiores a las del alumbre”.

(Mae-Wan Ho es una genetista británica conocida por su oposición a la ingeniería genética. Joe Cumming es profesor emérito de Genética del Departamento de Biología de la Universidad Western Ontario (Canadá). Ambos pertenecen al Institute of Science in Society.)

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