18 de julio de 2009

El estado de las cosas


En apenas dos años han cerrado en España más de cien mil empresas y se han perdido un millón trescientos mil empleos

La crisis por la que transitamos es la peor de los últimos 64 años, estos días cumple dos años y la estadística es cruel: después de 108 ¿medidas? del Plan E anticrisis de Zapatero, han desaparecido 114.816 empresas y 1,3 millones de empleos.

Hay 1,6 millones de parados más. El déficit llegará este año al 10% y aumenta la deuda. El miedo de las familias ha constreñido el consumo y la inversión a tasas negativas desconocidas. Y la contracción del PIB se acerca al -4%. Desde 1945, en pleno aislamiento de la autarquía franquista y con el PIB creciendo al -6,8%, no se producía una caída tan abrupta.


Francisco Núñez.

En julio de 2007, después de un ciclo de 10 años con un crecimiento medio por encima del 3% del PIB, la economía española comenzó a hacer aguas. La «desaceleración» mostró sus primeras dentelladas. Se produjo el primer repunte del paro, sobre todo en la construcción, y se detectaron los primeros síntomas de nerviosismo en los mercados financieros y bursátiles de que se avecinaba una borrasca de grandes dimensiones.

El fenómeno subprime ya había estallado a finales de 2006 en los mercados de las titulizaciones. Y mostró sus fauces el 18 de julio de 2007, cuando Bearn Stearns anunció la quiebra de dos fondos de inversión contaminados por las hipotecas basura. El Gobierno tardó doce meses en reconocer la situación.

Ahora, en plena recesión, la peor de los últimos 64 años, la crisis cumple dos años. La estadística es cruel. Después de 108 ¿medidas? del Plan E anticrisis de Zapatero, han desaparecido 114.816 empresas y 1,3 millones de empleos. Hay 1,6 millones de parados más. El déficit llegará este año al 10% y aumenta la deuda.

El miedo de las familias ha constreñido el consumo y la inversión a tasas negativas desconocidas. Y la contracción del PIB se acerca al -4%. Desde 1945, en pleno aislamiento de la autarquía franquista y con el PIB creciendo al -6,8%, no se producía una caída tan abrupta.

Hace 24 meses, cuando la economía crecía a tasas del 3,9%, saltaron casi al mismo tiempo las dos alarmas que adelantan siempre los cambios de ciclo. El paro repuntó en su conjunto en 15.000 personas (12.000 en la construcción y 1.000 tanto en la industria como en la agricultura) mientras que en la Bolsa hizo acto de presencia la alta volatilidad. Desde entonces muchas cosas han pasado con la crisis internacional como testigo, que ha servido de paso como excusa política para ocultar la realidad de la economía real.

El saldo no puede ser más negativo. En dos años, sobre todo en el último, se ha destruido el avance de los 10 ejercicios precedentes, frente a lo que opinaba Zapatero el 6 septiembre de 2007, cuando los bancos centrales ya estaban inyectando ingentes cantidades de dinero para evitar el colapso del sistema financiero. «La economía española está preparada para afrontar las turbulencias económicas que se avecinan y demostrará su fortaleza en los próximos meses», señaló. Días después auguró: «la crisis de Estados Unidos no afectará a España en absoluto».

Hace dos años, el PIB crecía al 3,9%, y ahora la diferencia es de casi siete puntos. En el primer trimestre de 2009 alcanzó el -3% (último dato oficial). El Gobierno, sin embargo, sitúa este decrecimiento en el 3,6% de media para todo el año. Mientras, el FMI lo fija en el 4% y la OCDE en el 4,2%. Desde hace 64 años no se producía una caída similar. Mientras, la demanda, que a mediados de 2007 subía al 4,9%, ahora está en el -5,3% y alcanzará el -6% a lo largo del ejercicio.

Sus dos componentes registran tasas negativas históricas. El consumo ha pasado en este periodo del 4,1% al -4%, y la inversión del 5,8% al -13,1%. En ninguna crisis anterior se había visto un descenso tan vertical.

En julio de 2007, 1.423.421 empresas cotizaban a la Seguridad Social. Ahora, el censo es de 1.308.605, un 9% menos. Se han volatilizado 114.816 sociedades. De ellas, 51.086 ejercían su actividad en los servicios; 44.243 en construcción; 15.149 en industria; y 4.338 en la agricultura. Además, el paro se ha llevado por delante a 2,5 millones de trabajadores (según la EPA). Y sigue aumentando a pesar de que las estadísticas sobre el paro registrado hayan dado un respiro por el parche del Plan de Inversión Local, que concluye en otoño.

La tasa de desempleo alcanzó en mayo, según Eurostat, el 18,7% (en dos años ha aumentando en casi 11 puntos). Es decir, el paro oficial afectó ese mes a 4.400.000 personas. Los expertos dicen que el desempleo seguirá creciendo al menos durante cuatro años más. En la crisis de 1993, por ejemplo, la sangría del paro duro cinco años (hasta 1998).

En julio de 2007 estaban afiliados 19,3 millones de trabajadores al sistema público. Ahora hay 1,3 millones menos (un 6,4%). Son los puestos de trabajo que se han destruido.

Hay cuerda todavía para rato, ya que en la última recesión, la de 1993, la economía tardó en crear empleo más de dos años. Casi un millón de estos empleos pertenecían a los asalariados, que han dejado de pagar impuestos o dejarán de hacerlo cuando dejen de cobrar el paro (el gasto en prestaciones ha subido un 122%, mientras que el número de beneficiarios ha crecido un 91%).

No hay que olvidar que los ingresos del Estado provienen sustancialmente del IRPF y del consumo (IVA). Hace dos años, el Gobierno recaudaba mucho más (10,9%) de lo que gastaba (un 9,7%). El superávit de las cuentas públicas era de 7.524 millones en julio. Sin embargo, en mayo de 2009 (último dato disponible) recaudó mucho menos (-15,7%) y gastó mucho más (14,2%). El déficit es de 19.543 millones.

El argumento político es que se debe al coste del Plan E. Sin embargo, la Comisión Europea lo sitúa en el 2,2% del PIB para este año y el déficit va a llegar al 10%. El Ejecutivo quiere financiarlo en su mayor parte con una subida de impuestos, que retraerá las posibilidad de salida de la crisis.

Mientras, se está echando mano de emisiones de deuda pública, que está drenando liquidez al sector financiero y a la vez a empresarios y particulares. Por ejemplo, si la financiación a las Administraciones Públicas decrecía en 2007 un 6,9%, ahora aumenta un 26,2% (hasta abril). Además, el PIB per cápita, que permite comparar el nivel de riqueza de los españoles con otros países, ha bajado después de 10 años de aumento progresivo.

Si en 2007 España tenía una media del 105% (frente al 100 de media la Europa de los 27 y del 111 de la zona euro(, en 2008 ha bajado peldaños. La renta se situó en el 103, dos puntos menos, frente al 100 de la Europa de los 27 y el 109 de la eurozona. ¿Hay brotes verdes? Según el último informe del Banco de España, «lo peor ya ha pasado», pero hasta el primer trimestre de 2010 el PIB no se registrará crecimiento alguno (en tasa intertrimestral).

El FMI prevé un decrecimiento en este año del 0,8% en tasa anual. Dependerá de lo que suceda en Estados Unidos y, sobre todo, en los países europeos. José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, opina que incluso ese pequeño avance puede adelantarse al cuarto trimestre de 2009. «Aunque la tasa anualizada sigue siendo negativa, la caída de las ventas minoristas se ha estabilizado en mayo y lo mismo ha sucedido con la producción industrial», señala.

En cuanto a las exportaciones, el descenso es ya de un 10% frente al 25% de febrero. Para Díez, el dato «más determinante» de que la contracción ha empezado a suavizarse es que sigue habiendo destrucción de empleo, pero «bastante inferior». Por ejemplo, en afiliación se ve que en enero desaparecieron 180.000 puestos y en junio sólo 25.000. Además, añade, «las previsiones para Europa son mejores y tirarán de España y de sus exportaciones».

Sin embargo, aunque el PIB trimestral aumente, el escenario futuro seguirá siendo difícil por la debilidad de la demanda interna. «El consumo -el motor más importante porque genera actividad y tira de la inversión- no se recuperará hasta que crezca el empleo y la gente pierda el miedo a consumir», concluye Díez.

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