16 de octubre de 2019

La marcha de trabajadores pensionistas en Madrid




Las marchas emprendidas por los pensionistas, miembros conscientes y orgullosos de la Clase Obrera, desde distintos puntos del territorio del Estado, confluyen en Madrid, donde son acogidos con entusiasmo por el pueblo.

Estos trabajadores jubilados luchan por una pensión digna y garantizada por los presupuestos generales del Estado. Una pensión que, al contrario de lo que difunden economistas prostituidos y ratas de la propaganda, son el resultado de una cotización a lo largo de toda una vida de trabajo.

Estos trabajadores son los mismos que conquistaron los derechos sociales y que hicieron todo lo posible para pararle los pies a la oligarquía y su régimen dictatorial en su propósito de liquidar los derechos sociales conquistados, entre ellos las pensiones públicas, y privatizar los servicios sociales.

Estos trabajadores, despues de una dura vida de trabajo, de luchas y sacrificios, ahora ven que con su exigua pensión en muchos casos tienen que mantener a hijos y nietos desempleados y sin subsidios. Hijos y nietos que deberían aprender del ejemplo de sus padres y abuelos y luchar organizándose y movilizándose, porque lo que está en juego no es ya la cuantía de las pensiones públicas si no su misma existencia. Deberían darse cuenta que ya, con la legislación actual, la mayoría de ellos ni siquiera tendrá derecho a pensión de jubilación...y entonces no habrá ya padres o abuelos en los que refugiarse.





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19 de septiembre de 2019

Investidura fallida: la verdad detrás de la farsa.



Hemos asistido durante meses a un teatro politiquero, a una auténtica pantomima esperpéntica protagonizada por las distintas facciones del Régimen, especialmente entre las socialdemócratas.

Ofrecimientos y súplicas humillantes para estar en el consejo de ministros aunque fuera poco mas que como ujieres por parte de la nueva socialdemocracia que representa Podemos y rechazos y excusas ridículas, desenmascaradas una tras otra, por parte de la socialdemocracia derechista y reaccionaria que se autodenomina PSOE, la cual, al final lanzaría patéticos llamamientos al resto de facciones derechistas para que les dejaran gobernar.

Pero ¿qué es lo que hay detrás de todo este circo y del hecho de que no haya sido posible un gobierno de las socialdemocracias? Nosotros sabemos que una cosa es el gobierno y otra el Poder. El Poder está en manos de la oligarquía, de los grandes capitalistas y el gobierno no es sino el administrador de sus negocios e intereses. Y aquí está la clave de la cuestión.
Ellos saben que pueden confiar plenamente en el llamado PSOE, su historial lo avala. A lo largo de sus mas de 23 años de gobierno, esta facción ha servido fielmente los intereses de la oligarquía y se ha destacado por la actuación contra los trabajadores. Un breve resumen de sus “hazañas”:
  • - Desmantelamiento del tejido industrial y parte de los cultivos sociales para cumplir las exigencias para la entrada en la Unión Europea. Solo las multinacionales como Repsol, Telefónica o la banca se beneficiaron de la inclusión de España en la UE.
  • - Integración fraudulenta de España en el brazo armado de las multinacionales, la OTAN.
  • - Mantenimiento de las bases norteamericanas en España.
  • - Creación de los GAL: 27 asesinatos, torturas y secuestros.
  • - Colaboración con los franquistas en el encubrimiento del genocidio de clase perpetrado por este durante 40 años.
  • - Aceptación del concordato con la iglesia católica por el que se e trasvasan a esta secta ultraderechista unos 11.000 millones de euros anuales del herario público.
  • - Abren la puerta a la privatización de la sanidad con la aprobación, junto al PP, de la ley 15/1997.
  • - Inician la privatización masiva de grandes empresas públicas.
  • - Reforma laboral de 2010  por la que se reducen las indemnizaciones por despido de 45 días a 33. Se introduce el despido por causas económicas. Los empresarios podrán despedir a trabajadores si "prevén" pérdidas económicas con solo 20 días de indemnización. - La empresa puede modificar UNILATERALMENTE las condiciones de trabajo.
  • - Elevan la edad de jubilación a los 67 años.
  • - Le entregan a la banca alrededor de 50.000 millones de euros de dinero público y avales por 200.000 millones.
  • - Para contribuir a este desembolso le sustraen a los empleados públicos el 5% de su salario.
  • - Aprueban, junto a sus socios del PP, la reforma del artículo 135 de la constitución por el que prioriza el pago de la deuda pública ilegítima sobre los gastos sociales.

A este “ejemplar” historial hay que añadir su prostitución política a la clase dominante mediante el pago de dádivas en forma de acceso a consejos de administración de grandes empresas de exgobernantes en pago a sus servicios prestados y a la corrupción generalizada a todos los niveles.

La otra facción socialdemócrata, Podemos, fue creada como repuesto del PSOE en un momento en que el afloramiento de escandalosos casos de corrupción amenazaban la hegemonía compartida de este en esa dictadura perfecta consistente en la alternancia de gestores en el gobierno de esos intereses de la oligarquía. Como socialdemócratas que son, no suponen ningún peligro para el sistema social ni para el régimen político que lo sustenta.

Aunque sabemos por experiencia histórica que la socialdemocracia cuando accede al gobierno se pone total y rápidamente al servicio de los ricos (ahí está el caso reciente de Syriza en Grecia), en la coyuntura actual mantiene una posición reformista.
La clave de que no haya sido posible este gobierno de coalición socialdemócrata es que la oligarquía ha dado instrucciones claras y terminantes, de las que hay varias manifestaciones públicas, de que no consentirían un gobierno con la socialdemocracia reformista que representa Podemos.

Y no lo permiten porque no están dispuestos a dar ni el más mínimo paso atrás en sus avances contra los trabajadores, en el nivel de explotación y de supresión de derechos sociales alcanzados. No están dispuestos a permitir ni la leve modificación de la última reforma laboral o de la llamada “ley mordaza” que plantearía Podemos de cara a su militancia y electorado. Tampoco la posibilidad de retrotraer la edad de jubilación a los 65 años, etc.

Nunca hubo la mas mínima intención de aceptar ni un gobierno de coalición ni de aplicar un programa social reformista por parte del PSOE.
La oligarquía no solo no está dispuesta ceder ni un ápice de sus conquistas frente a los trabajadores si no que, ante el nuevo ciclo recesivo que se avecina, seguirán adelante con su agenda de sobrexplotación directa e indirecta de los trabajadores. 

De manera inmediata está la aplicación de ese artículo 135, cuya entrada en vigor está prevista para 2020, el negocio de la privatización de servicios públicos como la sanidad o la educación, de las pensiones y la reducción aun mas de los costes por indemnización por despido, con la introducción de la llamada “mochila austriaca”, consistente básicamente en que sea el trabajador el que se pague su propia indemnización.

Saben que están en condiciones óptimas para culminar su ofensiva social. Saben que los trabajadores están en una situación de indefensión, desarmados ideológicamente, con un bajísimo nivel de conciencia de clase, y desorganizados sindical y políticamente, con una llamada “izquierda alternativa”, infectada hasta la médula de posmodernismo burgués, que induce a sus militantes a perder el tiempo con acciones estériles de tipo seudo feminista, animalista, etc., o entregados en cuerpo y alma al oportunismo electoralista y que han abandonado absolutamente desde hace muchos años la militancia en el Movimiento Obrero, renunciando a organizar a los trabajadores y defender sus intereses de clase.

En este país los derechos sociales y la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores se conquistaron mediante la lucha sindical y política en los centros de trabajo, incluso fuera de la legalidad. Se conquistaron organizando a los trabajadores en el Sindicalismo de Clase, no con pantomimas electorales controladas por la burguesía.

Que nadie se llame a engaño, una cosa es absolutamente segura: O los trabajadores se organizan en el Sindicalismo de Clase creando una poderosa estructura de ámbito estatal o la continuidad en el deterioro de sus condiciones de vida, la reducción de derechos sociales y el aumento de la explotación están garantizados.

José Luis Gómez (CSU-Extremadura)
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16 de septiembre de 2019

La siniestra realidad en el campo

La realidad en el campo. No se trata solo de los trabajadores inmigrantes. Tampoco de una determinada región geográfica o política. Es la realidad que sufren todos los trabajadores del campo en todo el territorio de España.

Incumplimiento por parte de los patronos de cualquier legislación, ya de por sí bastante desfavorable para los jornaleros, salarios por debajo del SMI, jornadas por encima de la máxima legal. Solo se certifican una mínima parte de las jornadas reales. Toda una legislación al servicio de la sobreexplotación de los trabajadores y que facilita de manera consciente el fraude fiscal y a la seguridad social. Una constatación más de que en este sistema los gobiernos, parlamentos y juzgados estan al servicio de los explotadores. Solo hay una salida: LA ORGANIZACIÓN DE LOS TRABAJADORES EN EL SINDICALISMO DE CLASE.


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20 de junio de 2019

Intervención de Quim Boix anta la OIT

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9 de julio de 2018

REUNIÓN DE LOS SINDICATOS AFILIADOS A LA FSM EN EL ESTADO ESPAÑOL



 Compartimos el comunicado de los compañeros del FSOC sobre la próxima reunión de los sindicatos afiliados a la FSM y próximos que desde CSU-Extremadura suscribimos absolutamente

El próximo día 10 de Julio, se celebra en Madrid una importante reunión convocada por el Secretariado de la FSM, presidida por el Secretario General, el compañero George Mavrikos.

Después de algún tiempo de conversaciones y encuentros entorno a la posibilidad de dar forma a una realidad unitaria del movimiento sindical, esta reunión tratará de impulsar el reagrupamiento del movimiento sindical de clase en el estado español.

El FSOC, representado por su Secretario General, llevará a esta reunión nuestras posiciones respecto a la iniciativa unitaria, y la necesidad de fortalecer el sindicalismo de clase frente al oportunismo que representa CC.OO y UGT.

Es sobradamente conocido que el FSOC ha mantenido durante años, esta necesidad de reagrupamiento sindical. Esta cuestión ya ha sido planteada por nuestro Secretario General en diferentes ocasiones, a diferentes miembros dirigentes del movimiento sindical en el conjunto de pueblos del estado español, tanto en reuniones formales, como en conversaciones personales.

La unidad sindical, es un principio fundamental de nuestra organización desde el mismo momento de su fundación. Por lo que a esta reunión le otorgamos el máximo interés y ponemos en ella toda nuestra capacidad y disposición.

Sabemos que no será fácil y que nos encontraremos con dificultades en este camino, pero entendemos que ya es un éxito en si mismo, el que se pueda celebrar y que podamos reflexionar sobre la unidad del movimiento sindical.

Aún es pronto, como se entenderá, pero si logramos unificar en una Federación Sindical a los diferentes sindicatos del estado, se abrirá una importantísima expectativa, que podría empezar a poner fin a la hegemonía sindical de CC.OO y UGT.


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14 de junio de 2018

Del Empleo Comunitario al PER, un retroceso catastrófico


El Empleo Comunitario fue un sistema de empleo social implantado en 1971 con el objetivo de evitar o amortiguar las protestas sociales de los jornaleros en Extremadura y Andalucía. Existía una situación de precariedad en este sector social, debido a la incipiente destrucción de cultivos sociales que generaban un alto nivel de desempleo y a los salarios miserables en el campo.

Este sistema de trabajo social estaba gestionado por los ayuntamientos y destinado a la realización de obras públicas. El Estado suministraba los materiales de obra y los jornaleros tenían derecho a trabajar durante 16 días mensuales, pudiendo trabajar durante los restantes 14 días por su cuenta en otros lugares.

La remuneración se fijaba por el correspondiente convenio provincial del campo. Extrapolándolo a la actualidad, un jornalero tenia garantizado unos ingresos mínimos de 617 euros (convenio del campo de Extremadura) o de 698 euros según el convenio del campo de  Córdoba.

Por otra parte, los trabajadores percibían también el beneficio adicional del resultado de las obras. Durante el tiempo que duró este sistema los pueblos de Extremadura y Andalucía experimentaron una transformación radical. Se pavimentaron las calles, se construyeron piscinas y complejos deportivos, se hicieron parques, se mejoró el alumbrado público, se extendió y mejoró el alcantarillado, etc.

Todo esto eran “resultados colaterales” para los gobiernos de la época, el objetivo principal era evitar revueltas sociales en el campo en un momento histórico de debilidad del régimen burgués. De hecho, los años 70 fueron donde se alcanzaron las mayores cotas de derechos sociales y laborales para los trabajadores, que tendrían su culminación en la Ley de Relaciones Laborales de 1976, donde, por ejemplo, se establecía la causalidad en el despido y la potestad del trabajador de ser readmitido en caso de despido improcedente. La indemnización por despido era de 60 días por un máximo de 60 mensualidades.

Sin embargo, este objetivo no solo no se cumplió si no que, al estar los trabajadores concentrados en tajos, facilitó su organización y conciencia de clase. En los años 70 y 80 se produjeron movilizaciones y una organización de los jornaleros sin precedentes.

En los últimos años de la década de los 70 y los años 80 del siglo pasado se procede a la reforma de un régimen debilitado y se afronta la creciente conciencia de clase y la progresiva organización de los trabajadores. El objetivo de esta reforma es garantizar la continuidad en el poder de la oligarquía y hacer su dictadura más eficaz, aumentando significativamente los niveles de explotación de la clase trabajadora. Nunca llegaron a imaginar hasta qué punto tendrían éxito.

En el campo surge la necesidad para el régimen de establecer un sistema que produzca los efectos contrarios al Empleo Comunitario. Y así surge el llamado PER (Plan de Empleo Rural), que sigue vigente aunque con otras siglas (AEPSA).

Este sistema consiste en un subsidio de desempleo durante seis meses con una remuneración del 75% del SMI (426 €). Se exigen una cantidad de peonadas cotizadas para acceder a este subsidio, en la actualidad son 20 por año.

El sistema se implantó en 1984 por el gobierno “socialista”. Se produjeron enormes movilizaciones en todo el territorio de Extremadura y Andalucía para impedir el cambio. Ocupaciones de fincas, cortes de carreteras, marchas, manifestaciones, etc., pero los llamados “sindicatos” oficiales terminaron por traicionar y vender a los jornaleros, aceptando el nuevo sistema. El nuevo Estatuto de los Trabajadores, aprobado en 1984, establecía  las subvenciones a los sindicatos mayoritarios, es decir, su adquisición por parte del Régimen.

En 1987 también se produjo una gran movilización de trabajadores agrarios solicitando la eliminación de las peonadas necesarias para acceder al subsidio y que culminó con una masiva marcha por Madrid, donde recibieron el apoyo entusiasta del pueblo trabajador de Madrid. Pero, una vez más, los burócratas corruptos de los sindicatos oficiales traicionaron y vendieron a los trabajadores. Aceptaron que el sistema siguiera tal cual.

Este sistema de subsidio agrario (PER o AEPSA), además de empeorar significativamente el nivel de vida de los trabajadores agrícolas, es un sistema corrupto y corruptor. En primer lugar, no significa lo mismo en cuanto a adquisición de conciencia de clase cobrar un subsidio que realizar un trabajo por el que eres remunerado. Pero es que la obligación de justificar las 20 peonadas es un arma en manos del terrateniente que chantajea al jornalero, que en muchos casos tiene que pagar su coste en cuanto a cotización a la seguridad social. Las peonadas se terminan comprando, dándose el caso paradójico de que un jornalero real no pueda conseguirlas, por negativa del terrateniente y por lo tanto no pueda acceder al subsidio y que por el contrario alguien que jamás haya trabajado en el campo (ni en ningún otro sitio) sí perciba ese subsidio porque ha comprado las peonadas o porque tenga familiares o amigos agricultores.

El cambio de sistema también acarreó otras consecuencias nefastas para los trabajadores del campo. Su conciencia de clase se desplomó y su capacidad de organización prácticamente desapareció. Las organizaciones sindicales que encabezaron las luchas jornaleras sufrieron una mutación drástica. CC.OO. del campo prácticamente desapareció y sus restos se asimilaron a la naturaleza corrupta y de servicio al Capital del conjunto de la organización. El SOC se convirtió en un una organización de tipo político, con un falso nacionalismo pequeño-burgués como bandera, que utiliza como justificación para rechazar la unidad con el resto de la Clase Obrera bajo la jurisdicción del Estado español (sindicalismo de clase).

Los derechos sociales y las condiciones de vida de los trabajadores del campo y del resto de trabajadores siguen empeorando día a día porque a la degradación y corrupción irreversible de los llamados “sindicatos” de Régimen se suma la incapacidad de unión y organización de los trabajadores del Estado español para defender sus intereses comunes. No existe actualmente una alternativa real de Sindicalismo de Clase que potencialmente organice y una a todos los trabajadores frente al aparato del Estado de la burguesía. La realidad sindical supuestamente alternativa está plagada de corporativismo, nacionalismo y una miríada de siglas de mas o menos pequeñas organizaciones cuya función es poco más que la de una asesoría jurídica.

Si los trabajadores no nos unimos y organizamos a nivel del Estado para dar la batalla al enemigo de clase y defender nuestros derechos comunes como trabajadores, seguiremos perdiendo derechos y nuestras condiciones de vida seguirán empeorando como lo han hecho hasta ahora.

De esto no solo serán culpables la burocracia corrupta de los “sindicatos” del Régimen. También serán responsables todos aquellos que por distintos motivos no saben o no quieren construir la unidad de los trabajadores. 

José Luis Gómez (CSU-Extremadura)

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12 de junio de 2018

Con los trabajadores del Metal de la Bahía de Cádiz


La FSC en solidaridad con los trabajadores y las trabajadoras del Metal de la Bahía de Cádiz

La Federación Sindical de Clase, sindicato español afiliado a la Federación Sindical Mundial, se solidariza y llama a la Clase Obrera y a los sectores populares a solidarizase con los trabajadores y las trabajadoras del metal de Cádiz, manifestando su apoyo a su justa lucha y a la huelga general convocada para el día 13 de este mes por la Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz en  respuesta a las condiciones laborales a las que están siendo sometidos.

Hace escasas semanas esta precariedad se cobró la vida de dos trabajadores, es el momento de decir basta, para que no se repitan estos hechos que podrían haberse evitado con una adecuada integración de la actividad preventiva en todos los niveles de la actividad.

Aplaudimos la valentía de la CPM, de las organizaciones convocantes y de quienes apoyan la convocatoria, por llevar a la práctica y el cumplimiento los acuerdos tomados por la amplia mayoría de los trabaajdores del sector, en las diferentes asambleas convocadas tras el fatídico acontecimiento.

Repudiamos el papel del sindcialismo amarillo que se postula como defensor de los intereses de la explotación capitalista. 

Por todo ello, la Federación Sindical de Clase se suma a los apoyos que esta convocatoria está recabando y llama a la participación en esta jornada de lucha y reivindicación.

¡Mañana todo el Metal a la Huelga!  

A las 18:30 a la Manifestación desde Navantia Puerto Real

¡Con la patronal o con la Clase Obrera, no hay otra manera!

A 12 de junio de 2018                            

El Comité Federal Leer más...